Miedo en el trabajo

Estoy chof, no puedo escribir porque no estoy motivada.
Es importantísimo trabajar emocionada, apasionada, ilusionada, tranquila, feliz…y siento todo lo contrario.
Voy a trabajar y siento que me meto en una prisión, que los carceleros quieren pillar a la gente en un error para llevarla a los calabozos, para despedirla por decir las verdades, por no hacer o hacer, por no mirar a otro lado, por mirar a otro lado y no hacer bien el trabajo, por aburrirnos y no poner un tic en un papel, por no darnos cuenta de algo en un despiste mientras estamos totalmente desmotivados…

En unas semanas mi piel se ha resentido, me han salido manchas en la cara, los ojos los llevo un poco hinchados, se me cae el pelo y mi carácter no es el mío. Yo no soy yo.

No siento ilusión, no veo ilusión.

El viernes despidieron a una compañera, era risueña, estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo, intentaba complacer. No se los motivos, pero siempre, sea quien sea, tenga o no razón, el que toma la decisión tiene claro el motivo, y siempre lo justifica echando por tierra la reputación de dicha persona. He aprendo que NUNCA hay que creer nada.

NUNCA voy a dar por buena la opinión de alguien.

Cuando mi compañera salió por la puerta NADIE se dio cuenta, o NADIE quiso darse cuenta.
Hay MIEDO, pero también otras emociones.

Pasó por detrás de mí, dijo -“¿Adios!” Fué un grito más que una despedida. Levanté la vista y de reojo vi una planta en sus manos.
-¡Ostía!
Y como ya sufrí una salida “particular” por el mismo motivo, en el mismo sitio, bajé las escaleras corriendo. Ella estaba nerviosa, inmersa en sus emociones, y tropezaba con las puertas, su maceta, su bolso, su abrigo y toda ella. Estaba con cara de enfado, con cara de contención. La miré y se echó a llorar.
-Cariño, tranquila. Estarás mejor.-me dije “qué tontería le he dicho”- Ve a “tal” sitio, allí me ayudaron.
-Me voy a casa…-nos abrazamos, y se fué llorando.

Creo que va a estar mejor, y la experiencia que ha vivido podrá ayudarla en el futuro a hacer mejor su trabajo. ¡Suerte!

Volví a mi mesa, pensé en irme, en mandarlos a …, pero en la oficina había silencio, todo cabezas bajas, emails, wasaps…chismorreos, cotilleos… ¡vaya caras!

¿Qué crees que se piensa en una empresa así?

En tres años han pasado cinco responsables de recursos humanos.

No debe ser fácil, pero…

¿COMO TE IMAGINAS EL CLIMA LABORAL?

NO me PARECE LÓGICO en una empresa SERIA:

  • ir a trabajar y que tus máquinas estén escondidas, para “acojonar” a los trabajadores (dando finiquitos y todo), 
  • dar a firmar papeles en blanco a trabajadores del Comité bajo engaños, 
  • intentar sacar provecho de un incendio, 
  • sancionar por hacer piezas defectuosas a trabajadores (la culpa el de abajo, como siempre),
  • meter miedo,
  • echar las culpas a los de abajo de la calidad,
  • no escuchar a los trabajadores, (…),
  • no favorecer el compañerismo,
  • y más pero no sigo.

EL MIEDO es el motor esencial del acoso moral en el trabajo.

Cristina Jones
Mear fuera de tiesto.

El silencio se extiende.
En la práctica, los que denuncian las disfunciones de un sistema sufren, evidentemente, las represalias de dicho sistema.
Hay RETRASADOS MENTALES que consideran su DEBER alertar acerca de las malversaciones, los actos de corrupción o las violaciones de códigos éticos donde trabajan.

Algo hay mal cuando hemos pasado de ser HASTA el 2009 los mejores del GRUPO a ¿LOS PEORES? en el 2010, 2011, 2012 y 2013.
 (…)
¡Y yo soy gilipollas, porque quizás debiera alegrarme y no, no me alegro.! ¡Soy retrasada mental! ¿o inmadura? ¡Pues todo!

Hay un dicho japonés que lo resume:
El clavo que sobresale se encontrará con el martillo.

¡Me duele la cabeza!

Si, estoy harta de escuchar que soy idealista.

Pero creo que sólo haciendo el trabajo bien, felizmente, con corazón, en toda la empresa  y por todos, TODOS, ¡se levantan los beneficios!

 Una dirección basada en el miedo, la desconfianza y las mentiras (unas detrás de otras) generan pérdidas materiales e inmateriales.

Necesitamos que el payaso haga reír.

Publicado por

Cristina Jones

Cuando me despidieron con 44 años por cumplir los principios de la empresa, se me cayó el mundo. Cuando me readmitieron en el trabajo y vi lo que ví, se me volvió a caer. El mobbing hizo que tener cáncer de mama no fuera gran problema para mí, leyera mucho y me reinventase. Estoy inmersa en un mar de emociones. En Internet no encuentro mujeres de mi edad, con problemas y sueños normales, por ello escribo este blog, para compartir con amigas momentos especiales. Soy mala cocinera, soy muy imperfecta y estoy harta de las supermujeres que veo en Internet, yo también quiero estar joven, guapa, ser perfecta... pero no quiero mirarme en una joven, ni aprender de ellas. ¿Qué saben de nuestros problemas? Yo quiero compartir lo que leo, lo que aprendo, lo que veo... como superación. Siempre hay que aprender. ¿Complejos? Los justos. La vergüenza...¡para los que roban! (ya me entiendes, los que tienen dinero en Suiza y ...). Por cierto, ya estoy con la menopausia desde el segundo gotero de la quimioterapia, y no noto sofocos. ...

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