Mi cáncer de mama

El cancer puede quemar y hacer bailar sevillanas.

30 enero, 2015

No quería hablar más del cancer en este blog, pero de momento es lo que estoy viviendo, lo que estoy sintiendo y lo que revolotea  en mi vida.

Tengo días estupendo y días malos, no me habían dicho nada al respecto.


Las manos queman, los brazos se acartonan, tengo una enorme intolerancia al frío. ¿Pasear una hora al día? ¡Tu tía!

Los médicos me dicen que todavía tengo en el cuerpo restos de la quimioterapia, por ello estaré con temblores, quemazón y sensaciones raras en los brazos. ¿Ellos lo han tenido? No es lo mismo padecerlo, que verlo en los demás.

-Doctor, se me duermen los brazos, me queman las manos.
-No te preocupes es normal.

No, no es normal.

Estás tranquilamente, y de pronto, repentinamente, un escalofrío te recorre los brazos, se acartonan, te queman las manos…parece que se te han dormido, pesan, los sientes hinchados, los miras y están normal, aunque sientas que pesan cincuenta kilos y no los puedas mover.

Cuando me pasa, ¡tengo ganas de bailar sevillanas!.

No te rías. Notas que se empiezan a acartonar, y  te pones a mover las manos, a girarlas, a apretar bombillas imaginarias, a retorcer los brazos… y esperas que no empiece la quemazón, si bailas sevillanas, aunque no tengas ni idea.

¿Cuanto tiempo dura esto? Me han dicho que semanas o meses. Depende de las personas.

Las cejas brillan por su ausencia. Me compré una cura milagrosa de patente alemana, M2, y nanai.
No veo ni rastro. Las pestañas creo…que sí. Ya os lo diré.

Sigo estando feísima, yo me veo horrible. Debo pintarme los ojos muy de negro cada mañana, y no olvidar las cejas.

¡Qué importante son las cejas! Sin cejas parezco alienígena. Si no me salen, me las tatuaré. De momento, paciencia, porque dicen que si fue lo último que se fue con la quimioterapia, será lo último que recuperaré con la salud. ¡Paciencia!

Y los brazos duelen. Nunca he tenido mucha fuerza, soy una floja, pero… el martes…paseando…¡no podía con el bolso!

¡Pues a llevar bolso bandolera!, pasear en días soleados… y tener una buena actitud, lo cual es fundamental.

Por cierto, mi hija pequeña “flipa” con su madre, ¿sabes por qué? Hablo sola y bailo sevillanas sola, sin música. Ya me irá conociendo. Je je

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