Emociones

Ventajas de ser hombre…Mear de pié y demás.

23 julio, 2014

Hay una verdad universal.

Cristina Jones, febrero 2014

Los hombres y las mujeres somos diferentes, y ellos tienen ventaja.

No sólo porque porque los hombres puedan mear de pié, lo cual envidio muchísimo, sino porque son más fuertes que nosotras y ante la mayor parte de las adversidades tienen todo a su favor.

Cristina Jones
El camino de Cris

No, no estoy loca, estoy cabreada, enfadada y muy sorprendida.

Voy a explicarme.

Los hombres se pueden liar con mujeres más jóvenes y nadie les critica por hacer el ridículo. Es típico el descapotable con el hombre canoso, y una jovencita. ¡Yo los veo! Aunque nos riamos por dentro cuando los vemos.

Incluso, pueden dejar a su mujer con hijos, y son aceptados socialmente.
Pero si una mujer deja a su marido para irse con otro… ¡es una puta!

Los hombres se pueden cansar de llevar una vida normal de padre de familia, y dejar económicamente a sus hijos y mujer muy mal, para irse a disfrutar la vida con otra sin ligaduras familiares,
¡ pero las mujeres no les matan por irse con otra,!,
 lo cual suele suceder en el caso contrario.

Una amiga de mi madre, de más de 70 años, se quedó estupefacta cuando su marido con 75 años le dijo:
-Benita, ya has disfrutado mucho de mí, me voy a vivir la vida.
Y la dejó.
Nunca entenderé porque ella le lloró, pero el amor es ciego, y no se puede juzgar.
El marido de Benita, Manolo, se fué a vivir la vida loca, se lió con todas que pudo en la playa, en los bailes de Benidorm y alrededores. Incluso se fué a vivir con una abuela francesa hasta que…
-Manolo, vete, que estoy mejor sola. No me gusta tener que preparar la comida, recoger la mesa, lavarte la ropa sucia, limpiar los pelos del baño y las gotas que dejas en el retrete. Cuando quieras quedamos a cenar, y echamos un polvete.
Y así, Manolo, volvió a vivir la verdadera vida de un soltero, malcomer solo, ir a los bailes como un buitre o tiburón, vestir con la ropa arrugada y desaliñada, etc (Te lo puedes imaginar).

En España (y todos los países), hay muchos casos de asesinatos de mujeres a manos de gilipollas despechados.

-¡Qué te dejo porque no te aguanto!
-¡Que no me voy con otro, es que estoy muy feliz sola, sin tí!
-Quiero el divorcio, porque contigo, no soy yo.

Y las mataron.

Cuando un hombre se pone enfermo, la mayoría de las veces, recibe ayuda, le cuidan y no tiene que preocuparse de nada. Su mujer, su familia, se encarga de todo:

  1. Intendencia doméstica
  2. Limpieza
  3. Cuidado de hijos
  4. Etc
Un hombre enfermo se puede quedar en la cama tranquilamente, puede descansar.

Una mujer, una esposa de un hombre enfermo, puede trabajar y cumplir con sus hijos, sin que nada se enrede.

 ¿Los hombres?

Ellos sólo saben ir a trabajar .Y ¿quien cuida a la mujer? ¡La madre!

Una mujer se queda viuda, y todo fluye.
Un hombre se queda viudo, ¡horror! ¿Conciliar trabajo y familia?

Un ejemplo:

  1. Un hombre se va de viaje de negocios, unos días, y no pasa nada. Sólo piensa en el trabajo. 
  2. Una mujer se va por cuestión laboral de viaje, y debe dejar atado y bien atado, ¿donde se quedan los niños? ¿quién los lleva al colegio? ¿quien los recoge? ¿y las actividades extraescolares? ¿hay que pedir ayuda a los abuelos? ¿hay leche y galletas en casa?  (…)

Estoy cansada, estoy un poco cancerosa y sólo me cuida mi mamá.

Mis hijos adolescentes se pelean por hacer cuanto menos mejor, e incluso me dicen, (si les digo que recojan su plato), que la abuela está trabajando y recogiendo mientras yo me echo un rato después de comer.

La abuela, mi mamá, está para ayudarme a mí, no para que unos adolescentes se toquen los cojones.

¡Toma cojones!

La consecuencia.
¡Castigado alguien dos días sin salir! En un principio dije:
-¡Hoy no sales! ¿quién te crees que eres? Un respeto.
-Me da igual, hoy no iba a salir…
-¡Pues dos días sin salir!
Y se cayó.

Un chiste:

Un hombre llega a casa cuando sale su mujer con la maleta y le dice:
– Alfonso, te dejo, me voy.
-Pero… ¿por qué?
-Es difícil de explicar, te he dejado una nota que lo dice todo.
El hombre, Alfonso, se dirigió al frigorífico donde estaba su nota.
“CERO”

La nota que le da la mujer es un cero pelotero, por si no lo has pillado.

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