Desarrollo personal

Ilusionarse el fácil.

18 marzo, 2014
Hay muchas cosas por hacer, tengo muchas cosas que hacer.
He decidido hacer unas cuantas cosas durante mi baja laboral, aprovechar el tiempo. Lo que me da pena es que alguna de ellas sólo puedo hacerlas si tengo lejos y no me ven las personas que supuestamente más me quieren.

¿Por qué nos condicionan la gente que nos quiere?

¿Por qué hay personas que se meten con los gustos y aficiones de los demás?

¿Por qué cuando hay confianza debemos escuchar o aguantar que se metan con nuestros proyectos si no son compartidos?

¿Por qué donde hay confianza da asco?

Para superar mi enfermedad necesito ilusión en algo, un proyecto…y debo ser malísima persona cuando no me llena estar con la fregona y el trapo en la mano todo el día, tener mi casa sin una mota de polvo, todo ordenado…para que cuando pase la tropa, otra vez volver a hacer lo mismo. Debo ser malísima.

Me aburre el aburrimiento. ¿A ti no? Yo disfruto leyendo, pero no puedo leer poesía, ¿será que soy poco sensible? ¡Odio la poesía!
Conozco personas que aman la poesía, pero … a mi no me transmite. ¡Lo siento!
Tengo un recuerdo “terrorífico” de un examen de literatura en 7º de EGB (1ºESO actual). Recuerdo un poema de una mina, posiblemente un soneto, y debíamos hacer un comentario de texto. Y recuerdo perfectamente que sólo pude hablar de la métrica, la rima…porque no supe ver nada más. Era obvio que hablaba de una mina (posiblemente diría que bajaban a la mina), pero ¿qué significado tiene? ¿quiere decir algo y espera que lo adivinemos? ¿hay ideas ocultas y hay que ser detective? ¿Y que quiere la “señorita” (profesora) que pongamos, el tema es…que hay una mina, y la mina es dura, bonita, sucia, oscura… ¡no dice nada!  ¡A la mierda! ¡A mi me gusta la narrativa! Al pan, pan, y al vino, vino, mariconadas las justas.
Estoy buscando proyectos en los que ilusionarme.
Estoy terminando mi libro de “La resoluta Sandra se estampa”.
Cuando veo películas de acción de cachas guaperas o no tan guaperas de Hollywood se me quitan los complejos,  ¿lo hago igual? A mi protagonista se le tiran a los pies los ” hombre yogurines”, se pone una careta y se infiltra en la mafia destapando tramas de corrupción, salta de un décimo piso y lleva un paracaídas escondido en las hombreras de su vestido, corre con tacones más que los guardaespaldas del matón, tira el bolso y todo sale por los aires mientras ella vuela y aterriza en un camión que casulamente pasa lleno de colchones, su bolso es como el de la Mary Poppins, no pesa nada pero le cabe todo,…

Cuando parece que va a morir, no tiene escapatoria, sucede algo inverosímil y sale indemne, no se despeina más de lo justo para ir supermona, su maquillaje es un desastre muy estudiado, está una semana sin ducharse y huele a flores, su pelo esta sucio, pero no lo parece porque está “monísima”, los gachupines a los que salva la vida, se le tiran al cuello y se enamoran de ella, las balas ni le rozan, aunque posiblemente maten a lo tonto a su compañera de aventuras y deba hacerse una promesa, ¡resolverá el caso, pase lo que pase!, y aunque sus compañeros corruptos o mamones obedezcan al jefe malo que sabotean la justicia, porque está a punto de destapar un escándalo que convine mantener oculto.

¡qué peliculera!

¿Y tu no éres peliculero?

Y ya os contaré mis andanzas en el hospital …

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