Emociones

No insultes a las madres…

7 octubre, 2013

¿Por qué insultamos llamando putas a las pobres mamás de alguien cuando nos enfadamos?
No está bien llamar a alguien hijo de puta, NO.
¡Pobrecicas!

¿Si mis hijos generan un enfado a alguien yo soy una puta? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? O tú.

Nunca quieras llevar la razón por algo, por una tontería…no hace falta. Una persona, una mujer o un hombre de verdad, se basta con su propia opinión para sentirse bien.

No insultes, no merece la pena, no seas grosero metiéndote con la “mamá de alguien”, ¿vale?

¿Qué haríamos sin mamás?

Una niña en la playa
La hija de una madre. Cristina Jones

Mira por la calle, date una vuelta, observa…¿No te das cuenta de que las mamás de bebés tienen una extraña mueca en la boca? El cerebro se nos encoge cuando tenemos bebés, lo admito. Sólo sabemos hablar de nuestro retoño, de si come, mea, come,  caga, come, duerme, come, es guapo, come, dice mu, come, hace ….
¡Jolines! ¡Lo que todos los niños!

Una niña feliz- Cristina Jones

Pero es que es tan sacrificado ser madre, dar a luz, estar embarazada, sentirte vulnerable y sensible, …, llevarlo al pediatra, no dormir por la noche, sus primeros pasos, no poder sentarte cuando anda y lo toca todo sin miedo al peligro, andar detrás con la espalda encorvada cogiéndole para que no se caiga, mirarle cuando te lo pide para que veas sus tonterías, …UFFF

Luego llega la adolescencia, y es todavía mejor. Ellos son más listos que tú, y por si fuera poco lo saben, y ¡te lo hacen saber! Por si no te has dado cuenta.

Las niñas de mamá crecen. Cristina Jones

Si son chicas, quieren ser sexys, ¡la culpa la tiene la televisión de los cojones! ¡y las chicas que salen en los programas de la tele y las películas! ¡No hay niñas normales! Bueno, suelen ser las pavas que van alrededor de las protagonistas. ¡Y claro! ¿Quién crees que es el modelo en el que quieren reflejarse las hijas?

Entonces, aquí nos vemos como nuestras madres hace tiempo, aunque pensamos que nosotras somos más jóvenes y guays que las nuestras.
 ¡Los cojones!
Si echo la vista atrás, mi madre me tuvo jovencita…y… no quiero seguir hablando del tema.

¡Y es mentira que nosotras somos más jóvenes que nuestras madres a su edad!

¡Pregunta a tus hijos como te ven!

Si los adolescentes son chicos…¿te relajas? Los peligros son otros.

Y empieza otra vez la historia, cuando tus hijos tienen hijos…

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